FERMÍN SALVOECHEA

El dirigente anarquista gaditano Fermín Salvoechea y Álvarez, llevó una vida revolucionaria y reivindicativa que le llevó a la presidencia del Cantón de Cádiz en 1873, y a dirigir huelgas por la jornada laboral de ocho horas y por la mejora de las condiciones de los jornaleros.

Nacido en el seno de una familia burguesa progresista de Cádiz, en 1842, a los quince años fue enviado a estudiar a Inglaterra. En Londres y Liverpool tomó contacto con la ideología radical y los movimientos obreros, durante los cinco años que allí estuvo se aficionó a las doctrinas de Paine, Owen y Bredlow. De regreso a Cádiz y convertido en un internacionalista convencido, contactó con Paúl y Angulo y otros seguirdores de Fourier, fundando el periódico El Demócrata Andaluz, desde el que defendió los derechos civiles de los presos políticos encarcelados en el castillo de Santa Catalina en Cádiz (en la imagen) y en la lejana isla guineana de Fernando Poo, colaboró con Prim, Salmerón y Sagasta cuando éste era opositor, participando en la Revolución de 1868 que destronó a Isabel II, con motivo de lo cual formó parte de la Junta Revolucionaria de Cádiz, y en diciembre de este año dirigió un levantamiento contra el Gobierno provisional al que acusaba de traición a los ideales de la Revolución pues mantuvo el sistema político aunque con un regente en lugar de monarca. Encarcelado por ello fue liberado con la Amnistía de 1869, pero en octubre dirige una nueva conspiración, ahora de carácter federal, que fracasada le llevó a refugiarse en Gibraltar. La llegada y renuncia de Amadeo de Saboya y la proclamación de la I República propician su regreso.

Elegido alcalde republicano de Cádiz en 1873, en junio y al deteriorarse el gobierno por las diferentes proclamaciones cantonales, preside el cantón federal de Cádiz. (Véase Constitución Cantonal de Antequera). Tras la restauración monárquica (1874), es condenado a cadena perpetua y recluído en el peñón de Vélez de la Gomera, frente a las costas rifeñas, donde permaneció hasta su fuga en 1885.

Con la amnistía promulgada a la muerte de Alfonso XII por la regencia de María Cristina, regresó a España desde el exilio, de nuevo en Cádiz es ya todo un símbolo del espíritu de revuelta andaluz, antiguo federal y cantonalista, ganado pronto por el anarquismo fundó el periódico anarquista El Socialista. En 1890 y 1891 organizó las huelgas obreras en favor de la jornada de ocho horas, a consecuencia de lo cual fue condenado a dos meses de cárcel, pero se consiguó la jornada de nueve horas y un aumento de salario de un real por jornal.

Tras la invasión de Jerez de la Frontera por los jornaleros del campo en 1891, fue acusado por ello y condenado a doce años de cárcel, pero en 1899 en medio de la postguerra fue indultado. Tras una estancia en Madrid donde colaboró con en diarios como El Liberal, El Heraldo y El País, y escribió artículos para la Revista Blanca, anarquista y de gran difusión en Andalucía. Inspirado en el desastre colonial escribió La contribución de sangre en 1900, y en 1907 se instaló de nuevo en Cádiz, donde moriría este mismo año

 
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